El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) atraviesa momentos de inestabilidad institucional con dos desvinculaciones recientes que evidencian problemas más profundos. Según fuentes consultadas por Bichos de Campo, la institución despidió al contador Daniel Alfredo Neira, quien se desempeñaba como gerente del organismo, y simultáneamente desvinculó a una investigadora dedicada al estudio de agroquímicos.
Neira había sido designado gerente de manera irregular. Su nombramiento no incluyó un proceso de concurso público ni se basó en antecedentes profesionales previos en el INTA. Lo que más llamó la atención fue el volumen de gastos que autorizó durante su gestión: aproximadamente 110 millones de pesos en pagos del Estado que despertaron cuestionamientos sobre el uso de fondos públicos.
La investigadora que también abandona la institución trabajaba en líneas de investigación relacionadas con la detección y análisis de agroquímicos en la producción agropecuaria. Su desvinculación, ocurrida en paralelo con la de Neira, sugiere que los problemas dentro del INTA van más allá de irregularidades contables.
El contexto general describe un INTA sin una dirección política clara y sólida. Bichos de Campo advierte que el organismo aparece cada vez más convulsionado, con signos visibles de desorden administrativo y falta de conducción eficiente. Las decisiones que se toman parecen responder a dinámicas internas no transparentes.
Estas dos salidas abren interrogantes sobre las verdaderas causas de la crisis institucional que sufre el INTA, un organismo fundamental para la tecnología agropecuaria nacional.
Imagen: Thirdman / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo








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